Desde pequeña ha tenido pensamientos suicidas, recuerdo claramente aquella vez en que casi me inmolo mojando mi delantal de colegio (cuadrillé azul) con alcohol, cuando jugaba con fósforos y me fascinaba el fuego.
Con el correr de los años, mi idea de suicidio fue cambiando. Pensé que ahorcarse sería la mejor opción, y muchas veces, cuando terminaba de bañarme y me ponía mi bata de baño, me imaginaba colgándome desde el fierro de la cortina de la bañera con el cinturón de la bata.
Posteriormente, más grande - cuando se supone que sabemos lo que hacemos - quise suicidarme colgándome desnuda de un balcón, dejando una terrible carta llena de recriminaciones, para que todos los culpables de mi muerte vivieran el resto de sus vidas recriminándose sin descanso.
El otro día me di cuenta de que hace tiempo que no tenía pensamientos suicidas. Alguien los había sacado de mi mente. Pero apenas ese ángel voló, los pensamientos volvieron a atacar.
La gente no lo entenderá y probablemente, al verme colgada desnuda del balcón, dirá sin sentirlo (solo para parecer concientes y preocupados):
"¡Qué triste! ¡Tenía toda una vida por delante!"
Y yo, desde el infierno, responderé:
"¿De qué sirve tener una vida por delante, si no es posible acceder a la perfección?"
Gracias por devolverme las ganas de morir.
Con el correr de los años, mi idea de suicidio fue cambiando. Pensé que ahorcarse sería la mejor opción, y muchas veces, cuando terminaba de bañarme y me ponía mi bata de baño, me imaginaba colgándome desde el fierro de la cortina de la bañera con el cinturón de la bata.
Posteriormente, más grande - cuando se supone que sabemos lo que hacemos - quise suicidarme colgándome desnuda de un balcón, dejando una terrible carta llena de recriminaciones, para que todos los culpables de mi muerte vivieran el resto de sus vidas recriminándose sin descanso.
El otro día me di cuenta de que hace tiempo que no tenía pensamientos suicidas. Alguien los había sacado de mi mente. Pero apenas ese ángel voló, los pensamientos volvieron a atacar.
La gente no lo entenderá y probablemente, al verme colgada desnuda del balcón, dirá sin sentirlo (solo para parecer concientes y preocupados):
"¡Qué triste! ¡Tenía toda una vida por delante!"
Y yo, desde el infierno, responderé:
"¿De qué sirve tener una vida por delante, si no es posible acceder a la perfección?"
Gracias por devolverme las ganas de morir.



8 comentarios:
=S
=(
=S
q triste
este escrito realmente me removió hasta las entrañas...
puedo confesarte que me siento muy identificado por ambos lados de la historia...
que ganas de morir =(
cuidate...
Y bueno, para eso se supone que son los escritos, para remover cosas en los lectores.
Hace tiempo que no me sentía inspirada a escribir... supongo que la taza de leche estaba demasiado quieta para que emergieran emociones - suelen ocultarse en las profundidades hasta que explotan... tenemos claros ejemplo ahora, no? -
No pensé que fueras a sentirte identificado (de echo, ni siquiera pensé que lo leerías, no lo he publicitado porque podría ser mal-entendido o mal-usado por mentes de alcantarilla). Cómo llegaste aquí?
Ganas de morir?? No te creo, tienes demasiadas cosas por delante para querer eso (además, no puedes morir, tienes la sartén por el mango, supongo que lo sabes)
Lo malo nos saca las peores cosas, lo bueno nos saca las mejores. No quiero seguir comentando este relato, es uno de mis peores.
=S
siempre voy a pasar por aki para leer tus escritos.. siempre.
Es solo que no me gusta que veas lo peor de mí (y... como te decía... este escrito es uno de mis peores...)
Dudé mucho en si subirlo o no. Pero, a pesar de su horripilancia, creo que tiene buena técnica, en un sentido al menos, es un buen escrito.
No te mueras, ya?
okas.. pero tu tmpoco.. ya?
obvio que no ;)
tqmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm (y m hasta el infinito)
a>q??
=)...
q estes de lujos!!!
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